
Puede que esta frase te parezca simple, o trillada. No importa. Porque en el fondo sabes que hace mucho tiempo, que quieres hacer eso exactamente. Parar y disfrutar de ti mismo. Pero no sabes porque no lo haces. Si decirlo es tan fácil. Si no es más que sentarte, o estar de pie durante unos minutos sin pensar en nada excepto en disfrutar de ti mismo y del silencio en tu cabeza. De esas voces, que no paran de decirte lo que tienes que hacer, a donde tienes que ir, con quien tienes que competir, a quien tienes que odiar, que programa debes ver, que debes comprar, cuanto tienes que ganar, correr más deprisa para llegar a ese lugar que ten han prometido que te haría feliz.
Como no tienes tiempo, te apuntas un curso para organizar tu tiempo y a un taller para organizar el tiempo de tu curso. Pero a pesar de todos esos cursos, notas, alarmas. Te sigue faltando tiempo para parar. Y te preguntas ¿Como algo tan sencillo puede ser tan complicado?
La respuesta es tan sencilla como la acción. Solo tienes que parar y escuchar el ritmo de la vida y recordar que ¡Estas vivo! Estoy segura de que hace mucho que no te paras, sin que haya nada que te distraiga. El ruido de fondo de los mensajes del móvil, la televisión, la música. Da igual si es la de relajación. Porque el único ruido que necesitas escuchar y que te asegurara de que estas en escucha activa y preparado para disfrutar de ti mismo. Es el latido de tu corazón.
Ese es el único sonido que necesito que escuches junto al de tu respiración. El resto de las distracciones deben desparecer. Si no dispones de un espacio en tu casa en donde te puedes relajar. Te aconsejo una iglesia, no para que reces. Porque de lo que se trata es de que estés en silencio. Las iglesias son lugares tranquilos cuando no hay gente. La mejor hora es sobre las dos, y a media tarde. Puede pasarte por una de ellas a la vuelta del trabajo o salir en la tarde al encuentro de tu persona. Tú eliges. Lo que quiero es que disfrutes por un instante de estar contigo mismo y del sonido de estar vivo. Que son los de tu corazón y tu respiración. Ponte la mano en el pecho y entenderás lo importante que es ese momento.
