
La tortuga del dinero
Hoy quiero compartir con ustedes una pequeña parte de mi libro.
Tener un plan B puede parecer, a primera vista, una señal de duda o falta de compromiso con el plan A. Sin embargo, si observas con atención a nuestra tortuga, descubrirás que la verdadera sabiduría no está en avanzar rápido, sino en hacerlo con estrategia.
La Tortuga del Dinero nos enseña que un plan alternativo no es una rendición, sino una herramienta de poder: una forma de adaptarnos, de reinventarnos y de aprovechar nuestras habilidades cuando el camino principal se vuelve incierto.
En estas páginas comprenderás cómo el plan B puede abrir nuevas rutas hacia el éxito, transformar obstáculos en oportunidades y demostrarnos que, a veces, la lentitud y la flexibilidad son las mayores aliadas del progreso.
El plan B, ese talento dormido que espera despertar
—Bueno, algunos consiguen, apartar todas las voces, hasta encontrar la adecuada para trazar su destino. Y caminar hacia él, hasta conseguirlo. Otros se pierden en el mar de las voces del huevo. Y se quedan atrapados en ellas, sin poder ir ni adelante ni atrás. Algunas personas están tan confundidas por las voces que, no sabe distinguir entre las que les aconsejan mal. O las que los quieren bien. Al final siguen a las voces que les harán daño, yendo hacia un destino desastroso.
—Vaya, con los humanos, no entiendo nada. Esos que hemos visto, son tan grandes. ¿Cómo pueden no descubrir su mejor voz? —preguntó la tortuga, que comprendía cada vez más, porque tenía que aprender la legua de los humanos y leer todos los carteles expuestos a lo largo del camino.
—Por eso mismo. Porque son tan grades, piensan que todo lo que contiene y dice su enorme cerebro es verdad. Toda la verdad. Esa es la razón por la que, a menudo, nunca se cuestionan. Si sus voces son malas o buenas. Algunas veces, se quedan con una idea y la repiten una y otra vez. Sin importar que no los lleve a ninguna parte.
—No entiendo. Si su cuerpo es enorme, su cerebro es grande, su memoria del huevo tan bien lo es. Incluso su mar del cascarón también ¿Cómo es que no pueden diferenciar entre una buena idea, de una falsa o mala? —preguntó la tortuga moviendo el cuello de arriba abajo y luego en círculos
—Debes tener cuidado al tratar con ellos. Su memoria del huevo es tan frágil, que, en menos de un pestañeo, cualquiera puede meter una idea inservible en esta —explico el cangrejo.
—La verdad. No entiendo nada a estos humanos. ¿Cómo pueden ir por la vida de esa forma? —. Quiso saber la tortuga
—Bueno, como te he dicho, la suya es más frágil que la memoria del huevo de otros seres vivos. Toma, por ejemplo tú mismo, pequeño galápago. Llevas un año caminando conmigo, un cangrejo. Ahora dime: ¿crees que eres un cangrejo? — Piénsalo bien, dijo el crustáceo — ¿Andas como un cangrejo?, ¿hablas como un cangrejo? — pregunto este,
—No —afirmo rotundamente el pequeño galápago.
—¿Por qué? —. Quiso saber el cangrejo
—Porque no soy un cangrejo —respondió la tortuga con seguridad
